Fotografía y dibujo. 2016.
Vivimos en un espacio público que aporta un recuerdo
común. Parte de lo que somos está construido por recuerdos o por aquello que
creemos recordar, nuestro autoconcepto en gran parte se construye con fragmentos
de nuestra memoria, además de creencias, experiencias, educación, genética,
biología y familia.
Nos constituimos como sujetos en un lugar en el que
el recuerdo y el olvido son factores constituyentes de este, el presente (que
hace historia)está condicionado por la información que vamos extrayendo de lo
que fuimos de lo que recordamos o de lo que nos cuentan que fuimos. La historia
se escribe pasados lo hechos y esta va dejando rastro y testigo de los papeles
y supuestas verdades o falsedades que en algún momento fueron presente y se
vivieron de formas distintas como auténticas realidades, pero que fueron
definidas y registradas según el lado en el que se estuviesen generando. Así
surge un espacio de ambigüedad en el que las posteriores generaciones van construyéndose
y definiéndose con lo que quedó registrado como historia, con el recuerdo que
seleccionamos, lo que queda en la memoria y además (en un momento como el
actual) con lo que se muestra cómo público y está seleccionado de la
significación privada ( ya que se muestra lo que se quiere mostrar).